Los primero quince minutos del metraje son una especie de explicación, llevado al extremo porque hablamos de un ex marine que acaba de vengar la muerte de toda su familia, además usando recursos narrativos de película de acción: la casa está vacía, simbolizando que es un tipo de élite muy superior a los demás que no tiene nada que hacer, así no encaja (así se siente él, porque los demás no han perdido a las personas por las que vivía). Los tiradores locos estos no son como Frank, nadie lo es. Frank es un tipo que vive en el universo DC, acaba de salir en una película con Spider Man y Hulk. Son personas con ego herido, incompetentes en casi todo, aunque sean medio listos que entran en bucle, evidentemente con algún desequilibro químico dentro del cráneo. Me encantaría conocer el trabajo de algún psiquiatra lo suficiente divulgativo sobre este tema.
En las cabezas de esa gente que adquiere un arsenal de armas de alto calibre, ellos son buenos y están llamados a hacer justicia. Nunca el demonio le susurra "mátalos a todos, eres mi heraldo de maldad en la tierra". Es verdad, Frank, en este caso, se ve "empujado" a la violencia, de hecho se está defendiendo, pero también es él el responsable, en cierto modo, de todo el caos desencadenado.


