lunes, 1 de junio de 2026

El Genio y el Resentimiento Made in America.

 

Tener una mente brillante es compatible con sostener con fiereza opiniones "muy poco elaboradas". Los genios también son estúpidos, en realidad casi nadie se libra de tener momentos de escasa o ninguna lucidez. Muchas veces es pura química, hormonas que nublan nuestros sentidos y cortocircuitan nuestro cerebro momentáneamente por la ira, la lujuria... ya saben los siete pecados capitales. Otras son deformaciones provocadas por heridas mal curadas o situaciones de constricción psicológicas. Nos gusta pensar en cierto tipo de personas como genios que estaban por encima del sistema, no como hombres y mujeres brillantes que no consiguen funcionar "correctamente" en sociedad. El genio individual es romántico pero es absolutamente falso, se apoya en una serie de bases sociales. Por supuesto, hay casos de tremendo talento y habilidad concreta. Pero eso no, en realidad, no define a la persona. 

Sociedad industrial y su futuro, de Theodore J. Kacynski me ha interesado muchísimo. Tiene todos los ingredientes para ser muy popular: trata un problema y describe unas sensaciones y unos sentimientos con los que es fácil, incluso normal, identificarnos, tiene un trasfondo romántico (el genio que, viendo el percal, da por imposible a la sociedad y se marcha a las montañas) y una tremenda propaganda, Kaczynski es Unabomber, el terrorista que envió paquetes bomba a diversos objetivos. Aquí es importante dejar bien claro que sus acciones tuvieron víctimas que el selecciono con cierta meticulosidad. No vamos a entrar aquí en analizar el conflicto moral pero no hay nunca que olvidar que existe. 

Yo he dividido el libro en tres partes: personas, presente y tecnología y declaración política (futuro). De estas tres sólo una ha parecido interesante, siendo la primera la que invalida las otras dos. Y es que el libro nace del resentimiento: no haber encajado, no sentirse parte de. Dejemos a un lado el burdo análisis sociológico-ajuste de cuentas de cuentas del entorno pasado del autor, las primeras páginas son para criticar grupos de personas, no al sistema, cierto que el libro es una llamada al industrialismo, pero expone a las personas dentro de él y a su papel y las considera culpables de estar bajo su yugo. Es como culpar al engranaje por funcionar en una máquina que contamina, por ejemplo. Además lo hace de forma de burda. La segunda parte es dolorosamente, en mi opinión, acertada, pues describe el industrialismo y su influencia. Es sorprendentemente básico, pero lúcido. La tercera es el programa político, en el que no voy a entrar, sólo diré que no tuvo más repercusión que algunos heridos y muertos. 

Conclusión: uno puede ser un genio y un imbécil a la vez.

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