"Tú y yo... como hermanos", chocamos las cabezas como hacíamos cuando estábamos borrachos. Y luego te fuiste a casa y por el camino montaste uno de tus numeritos. Cabezón farruco, cuánto te voy a echar de menos.
En tiempos de flaqueza de la democracia liberal y social, nuestra principal, casi única, fuerza es la que ejercemos como consumidores dentro...
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